Dos meses pasaron, el peso de la bebé me complicaba un poco al momento de labores continuas o mucho movimiento, pero por lo demás, estaba bien. La investigación en mi contra se había retirado gracias al detective Williams y al Coronel Duarte, por lo que mi cargo estaba de vuelta y junto a eso mi arma y placa. Pero estando en el último trimestre de mi embarazo decidí quedarme en casa. -¡Malor!¡Me caeré!- era estúpido. Llevaba una venda en los ojos desde que salimos de casa, incluso pasé un momento de mareo dentro de la camioneta y él fue incapaz de quitarme la venda, pero lo superé, con deseos de asesinarlo y dejándolo de lado por el momento en el que parecía que habíamos llegado al sitio que teníamos que llegar. Subimos 5 escalones, él llevándome en todo momento, hasta que nos detuvimos.

