Cada desgracia que marca nuestro destino pinta una huella en la arena de la playa de la vida, pero a veces esas huellas se hacen con lágrimas de emoción llenas de pasión... Y otras... Nacen de sangre. Habían pasado dos meses desde la fiesta de los gemelos,que debo decir, resultó todo un éxito. Ese mismo día mi madre y Alondra acordaron actividades remuneradas económicamente mientras su mayoría de edad llegaba, su diploma era entregado y podría iniciar como aprendiz antes de ser parte de la nómina de Darcy Bennet. Eso me hizo feliz, además de las noches de chicas con ellas y Lizzie que me alegraban una vez por semana desde hacía 4 o 5. Romina también vino a la ciudad, fue un reencuentro fuerte y emotivo, soy tía, ahora puedo decirlo en el más completo sentido de la palabra. La pequeña

