En la fiesta de cumpleaños de Marie reinaba la elegancia y la educación. A kilómetros se veía que las familias allí reunidas eran, además de tener una buena posición económica, personas de muy buena educación, intachables. Nadie presumía, todos hablaban en armonía y todos resaltaban lo hermosa que lucía la cumpleañera, quien estaba feliz porque, después de tanto tiempo, por fin toda su familia y amigos estaban reunidos.
—¿Ya le contaste a nuestros padres que irás de vacaciones al viñedo que te regaló el abuelo? —Amira se acerca a su hermana, y esta niega con la cabeza.
—Les diré mañana. Ellos siempre han dicho que cuando fuera mayor de edad podría decidir si tomar los negocios de la familia o administrar el viñedo, así que no creo que se opongan a mi decisión de ir a conocer la administración antes de tomar una decisión sobre mi futuro —Marie está concentrada en su futuro y sabe que sus padres la van a apoyar en todo lo que ella decida.
—Bueno, entonces disfruta tu fiesta y mañana sueltas la bomba en el desayuno. Quiero ver la cara de mamá y papá cuando les digas que te vas sola por un tiempo —Amira se marcha sonriendo con malicia, dejando a su hermana pensativa, porque aunque Ava y Noah los apoyan mucho, todos saben que dejarlos ir lejos de ellos es algo muy difícil. Cuando se enteren de que Marie se marcha, van a volverse locos.
Marie suspira y decide disfrutar de la celebración de su cumpleaños. Baila con sus amigas, sus primos y primas, sus hermanos, sus tíos, sus abuelos y su padre. La noche está saliendo de maravilla. Desde la distancia, Jack observa a la chica que lo trae completamente loco, baila y sonríe, esperando la oportunidad para invitarla a bailar.
Cuando Marie termina de bailar con su padre, va por una bebida. Para Jack, esa es la oportunidad perfecta para invitarla a bailar.
—Toma, para que te refresques —Jack aprovecha la oportunidad para ofrecerle un trago a Marie, quien lo recibe con algo de duda.
—¿Te conozco? —Marie toma la bebida, aunque duda haber conocido a ese hombre. No recuerda haberlo visto en ningún lugar antes.
—No, no lo creo. Cuando tú comenzaste la escuela, yo estaba en mi último año. Me fui pronto a la universidad antes de tener el gusto de conocerte, preciosa —Marie no puede evitar sonreír, puesto que el hombre frente a ella es muy guapo, sin embargo, no lo conoce.
—Así que tú me viste a mí, pero yo a ti no. Qué extraño —comenta Marie, concentrándose en el hombre frente a ella.
—Sí, eras una niña muy hermosa y te has convertido en una mujer aún más hermosa —la mirada de Jack pone un poco nerviosa a Marie, quien se siente halagada, pero no conoce a ese hombre. Jamás lo había visto, pero le parece un hombre muy guapo e interesante, porque Jack tiene un aire de misterio que atrae a cualquier mujer.
—Gracias, ¿pero cómo entraste? Es una fiesta privada y no recuerdo haber puesto tu nombre en la lista de invitados —Jack le regala una sonrisa encantadora a Marie, la cual le roba el aliento, porque el hombre tiene una hermosa sonrisa.
—Siempre consigo lo que quiero y hoy quería estar aquí e invitarte a bailar. ¿Aceptas bailar conmigo? —Jack le ofrece su mano a Marie. Esta duda por un leve segundo y está a punto de negarse para hacerlo sufrir un poco, pero al final acepta y toma su mano para bailar.
Jack guía a la hermosa Marie hasta la pista de baile y ambos comienzan a moverse al ritmo de la música. En la pista de baile, ambos hacen una hermosa pareja, todos los observan y se ven muy bien juntos, sin embargo, la familia Becker no dejará que nadie se acerque a su princesa mayor sin investigarlo a él y a su familia.
—Mañana mismo empezaré a investigar —Elías no necesita que su primo le pida investigar al hombre con el que su hija está bailando. Él sabía que eso era lo que debía hacer, tan solo debía averiguar su nombre y el resto sería muy fácil para él.
Mientras Jack disfruta de bailar con Marie, en la mansión, su hermano Erick entra a la ducha con agua helada para calmar su enojo. Él estaba fuera de control, pero sabía que debía tranquilizarse. De chico siempre tuvo problemas de autocontrol y al crecer aprendió a controlarlos, pero Mía tiene el don de hacerlo perder el control con facilidad. Esa mujer lo está volviendo loco. Será mejor que mantengan una distancia por un tiempo antes de volver a estar juntos.
En otra habitación de esa misma mansión, Mía fue revisada por el médico. Su cuello estaba rojo y le dolía mucho la garganta, pero no se quejaba. Sabía que ella también había tenido la culpa de lo que pasó. Ambos perdieron el control por la ira que sentían y ninguno se detuvo a pensar en cómo terminaría todo si seguían discutiendo.
—Estos medicamentos son para la inflamación y esta crema para el dolor. Debe descansar y tomar bastantes líquidos. Si tiene algún problema, llámeme de nuevo —Mía se limita a asentir y Kira acompaña al médico hasta la salida de la mansión, mientras Mía decide entrar a tomar una ducha fría también para relajarse un poco.
Después de ducharse, Mía sale envuelta en una bata de baño y se encuentra con Kira en la habitación, quien no deja de observarla.
—¿Qué quieres? —pregunta Mía molesta.
—Darte un consejo —responde Kira, y Mía niega con ironía.
—¿Tú darme un consejo a mí? No me hagas reír. Pasaste un año entero sin decir ni una palabra y ahora me quieres dar consejos —Mía toma una toalla de baño para secar su cabello, tratando de ignorar a Kira.
—Aunque no lo creas, Erick es un buen hombre. Llevas cinco años casada con él. Jamás buscaría lastimarte. Lo que pasó fue porque tú no sabes callar. Él también ha sufrido mucho, tú no eres la única —Kira intenta mediar entre la pareja, pero Mía no quiere saber nada de Erick ni de nadie. Lo único que en verdad desea es salir de ese lugar y ser libre.
—No me importa qué tan bueno sea tu jefe. Lo único que me importa es que en toda mi vida jamás nadie me ha preguntado lo que quiero, ni para estudiar o casarme. Siempre hicieron de mí lo que quisieron, y tu jefe no es la excepción. Él me obligó a este matrimonio, es quien me obliga a querer embarazarme, me obligó a ir a esa cena con el hombre que más odio en la vida, y hoy intentó matarme porque le grité la verdad en la cara. Para mí, Erick no es una buena persona, así que vete de esta habitación y déjame sola —Mía está cansada, así que Kira no quiso insistir y salió de la habitación, preocupada por su jefe y la chica a la que ha acompañado por mucho tiempo y a la que le ha agarrado cariño.
—¿Estás bien? —Javier, quien aún cuida la puerta de la habitación donde se encuentra su hermano, ve a Kira en el pasillo y se preocupa.
—No, ambos se están lastimando muchísimo. Tal vez tu hermano deba olvidarse del poder y dejar que Mía sea libre. Lo único que está consiguiendo es que ella lo odie —Kira llega hasta Javier, quien la abraza con ternura y le da un dulce beso en los labios.
—Eso es algo que él debe decidir, no podemos obligarlo nosotros, mi guerrera hermosa. Ellos decidirán su destino, para bien o para mal —Javier consuela a la mujer que ama a escondidas de todos. Nadie en la mansión sabe que son pareja, ni siquiera sus hermanos. Es un secreto entre los dos.