Eric, por su parte, no deja de buscar a su esposa sin tener éxito. No sabe hacia dónde pudo haber ido si ella creció encerrada, sin familia ni amigos; él se siente perdido. —Erick, no hay rastro de ella. ¿Qué quieres hacer? —Javier no sabe cómo seguir investigando ni qué más hacer para encontrar a Mía. —Deja a los demás buscarla. Tú encuentra la forma de acabar con el Diablo. Si encontramos a Mía, ella no va a querer regresar a mi lado mientras sigamos con esta vida. Voy a acabar con todo de una vez: ese hombre morirá, y entonces yo seré libre de la promesa que le hice a nuestra madre. Entonces podré darle la libertad que ella busca de decidir sobre su vida y podré conquistarla libremente sin tenerla encerrada. —Erick sabe que la única oportunidad que tiene para recuperar a su esposa es

