Estos meses he vivido un verdadero infierno, Amira no para de molestar e insistir con el tema de un bebe o de continuar con el matrimonio y mi familia me tiene atormentado con el tema del divorcio y la segunda esposa. Nadie entiende por lo que estoy pasando y es que no puedo confesar que estoy obsesionado con una mujer desconocida, he movido cielo y tierra, pero nada da resultado, estoy frustrado y molesto. Por esa razón me he encerrado en mi despacho a trabajar día y noche, así evito a toda la familia, lo que más deseo en este momento es volverla a ver, estoy seguro de que con ella todos mis males se irán, no dudaría ni un minuto en divorciarme y convertirla en mi esposa. Pero mientras eso no suceda seguiré con este humor de perros, Amira sigue viviendo su vida como si nada, gasta dinero

