En ese momento termino de despertarse y se dio cuenta que estaba apretando mi herida. - Yoli, perdóname te hice daño, fue sin querer, es que tuve un sueño horrible – de verdad me dolía - Está bien, cálmate y déjame descansar un poco hasta que se me pase, por favor tráeme un calmante. Se levantó solícita, fue a buscar un vaso de agua, volvió compungida y me alcanzó el remedio. - Te hice daño, ves hubiera dormido en el sofá y no pasaba esto, perdóname. - ¡Sí! Durmiendo en el sofá ya estarías gritando que vienen los bomberos. - Es que estaba soñando algo espantoso, todavía me sigue el miedo. - Bueno está bien, ya se me está pasando, quédate quietita y vamos a dormir. - No, yo me voy al sofá, solo te traigo problemas, a ver si te lastimo otra vez. - Déjate de decir tonterías que no qui

