Con dos dedos separó sus labios, su clítoris parecía que saltaba a mi encuentro, me acariciaba la cara mientras me guiaba - ¿Ves? Tienes que lamer muy suave, es un sitio muy sensible, da mucho gusto, pero si lo haces mal puede doler; así…, así…lo estás haciendo bien, no te quedes ahí, sigue pasando la lengua por entre los labios como si fuera una paleta hasta llegar ahí abajo, así, pásala más, muy bien, aprendes rápido. ¿Quieres meter un poquito la lengua adentro? Si quieres puedes. Bien, bien, bien…, ¡así corazón! no sabes el gusto que me das – yo quería meterle toda la lengua y si pudiera me metía yo, escuchaba sus palabras guiarme con calma, me parecía que era música viniendo del cielo, estaba en estado de gracia - No te quedes en el mismo sitio, tienes que volver por el mismo camino,

