Hace tres años comencé a salir con un viudo; a propósito, mi nombre es Liluska, tengo 36 años de edad, soy de estatura mediana, cabello oscuro y ondulado, hago running; y, a pesar de tener buenos pechos, todos dicen que mi arma de seducción, son mis largas piernas. Como les decía, conocí a Marcos, de 52 años, quien había enviudado hace cinco años. Desde que intimamos, nos convertimos en adolescentes, como cualquier pareja de novios, haciéndolo cuando podíamos y en cualquier lugar. Este año, en el mes de marzo, cuando se distribuyó esta maldita pandemia, y comenzaban las medidas de aislamiento social obligatorio, Marcos me dijo: Marcos: Lilu, tengo algo importante que plantearte. Liluska: Dime; pero, ¿por qué esa cara? Marcos: He escuchado que se prohibirá la libre circulación; sólo se

