Por un segundo más me quede mirando a Maina que como era su costumbre desayunaba conmigo desnuda. En el momento en el que se levanto a dejar las cosas del desayuno en el fregadero no pude evitar disfrutar de clavar mi mirada en su maravilloso culo que semi redondo y espectacular se me mostraba sin pudor alguno. Yo me levante de la mesa en la que habíamos estado desayunando y de igual manera cogiendo mis cosas las lleve al fregadero quedándome apoyado suavemente sobre ella y llevando mis manos a enlazarse con las suyas comencé a pasear la punta de mi nariz por su nuca para empezar a excitarla y continuar después con mis labios acariciando su hombro para después besar su piel. Maina al sentirme no pudo por menos que suspirar mientras me susurraba - No sabes como te he añorado este fin de s

