Después de que mi madre adoptiva me vio curioseando en su habitación acabamos teniendo mucha confianza hablando de todo y teniendo sexo entre nosotros. Eso me permitió abrirme a ella y que conociera mis deseos de probar muchas cosas sobre el sexo, en incluso probar con hombres. Estabamos en la cocina preparando la comida. Karla hablaba con naturalidad y eso me daba confianza, aunque me sentía extraño llevando el tanga de mi madre adoptiva debajo del pantalón. Al poco rato regresaron Marcos y Carlos de montar en bici. Yo me puse un poco nervioso y le dije a Karla que me iba a la habitación a cambiarme el tanga por un calzoncillo, pero Karla, riendose, me dijo que no me preocupara, que no se me notaba. - Además, no me negarás que es super morboso estar con más gente y sólo tú y yo saber

