Mi nueva vida con mis padres adoptivos era fabulosa. Me cuidaban como a un verdadero hijo y estaban muy contentos conmigo. Incluso me estaban planteando que fuera a la universidad a continuar mis estudios. Fue un cambio radical, de mi anterior vida con una tia abuela solterona y puritana a mis nuevos padres adoptivos tan abiertos y liberales que follaban en su habitación sin cerrar la puerta. Precisamente la noche anterior no había podido evitar la tentación de espiar a mis padres adoptivos mientras estaban follando. Habían dejado la puerta abierta y pude ver como hacían de todo, incluso yo mismo me corrí dos veces tocándome a escondidas pero viéndoles perfectamente. Cuando me desperté por la mañana no paraba de recordar las escenas. Por un lado en mi cabeza todo eran tabús y prejuicios

