El aire del pub estaba viciado, como si no se hubiera abierto una ventana en años. Noelia se quedó de pie, agarrándose un brazo y arrepintiéndose de haberse puesto un vestido tan corto. Se trataba de un vestido gris perla, que le había regalado una amiga varios años atrás, y ésta era la primera vez que se animaba a usarlo en público. El vestido cubría sus nalgas con lo justo, y era bastante escotado. Ella no tenía pechos enormes, pero sí lo suficiente como para llamar la atención. Y eso fue exactamente lo que ocurrió. Un tipo, muy pasado de tragos, se le acercó tambaleándose. Alrededor la gente bebía e intentaba conversar a pesar de que la música estaba algo fuerte, incluso para ser un pub. Noelia no se dio cuenta de que este sujeto se le venía encima, hasta que ya fue muy tarde. El tipo,

