Justo cuando mi glande forzaba por completo la campanilla de Bea y sentía como me clavaba en su garganta recibí un mensaje de mi tía en el que me decía que no eyaculase que ya luego tendría tiempo. Se lo enseñe a Bea y está muy diligente dejo de chupar, ya indicándole que había terminado y que nos podíamos marchar. Me asegure de que todo se quedase enviado y dejando el ordenador portátil apagándose Bea y yo salimos de mi despacho para bajar al garaje y subiéndonos en mi coche poner rumbo a casa. Por el camino llame a mi tía para decirle que íbamos con algo de retraso ya que había dejado enviado todo lo de Magda y que nos retrasaríamos como unos veinte minutos. – Si acabo de ver que me has puesto en copia – respondió mi tía. – Pues venga aquí os esperamos – me dijo mi tía. En ese momento

