Enzo. La luna llena iluminaba el cielo con un resplandor plateado bañando el bosque y el castillo en una luz etérea y en el aire se respiraba una mezcla de nerviosismo y anticipación, la ceremonia había llegado a su fin, por lo que tomé a Dafne de la mano para conducirla a nuestra cámara nupcial. La habitación estaba decorada con elegancia, con velas perfumadas ardiendo suavemente y pétalos de rosa esparcidos sobre la cama con dosel, dafne estaba muy hermosa con su vestido blanco inmaculado que resplandecía como si se tratase de la personificación de la misma diosa Luna. La tomé en mis brazos de manera inesperada, provocando algo de desconcierto y exaltación en ella, tenerla tan cerca despertó todos mis sentidos, respirar su deliciosa fragancia hizo que mi cuerpo empezara a reaccionar al

