Mia. Un día lluvioso para una despedida dolorosa, más cliché no pudo ser este viernes por la mañana. Tome todas mis cosas y las metí a la maleta, Vicky sonreía con la mirada llena de lágrimas retenidas. Ella no quería que me fuera y yo tampoco, pero era algo que debía hacer por mi bien. Ya solo faltaban dos hombres por encarcelar para poder caminar con libertad absoluta por las calles. Y con sinceridad no quería que esos dos me encontraran y me hicieran quien sabe que cosas como venganza. Cambie de número de teléfono, mi nombre seguía siendo el mismo solo que con otro apellido y mi ropa... Mi adorada forma de vestir iba a cambiar un poco, debía solo mientras las cosas se solucionan. Respire profundo por última vez y abrase a la única amiga que me quedaba cerca, sollozo un poco y yo tam

