Erior. Mia por fin se ha logrado quedar dormida sobre mi regazo. Sully sirve los platos sobre la pequeña mesa de madera y Mark, termina de acomodar algunos libros sobre un estante bajo el televisor. Mia se ve tan contenta dentro de sus sueños que me da pena despertarla. Ahí debe de estar pasándolo mucho mejor que en el mundo real y no quisiera que llegara a odiarme por algo así. Tocan a la puerta y por reflejo la chica a mi lado camina perezosa hasta ella. — ¡Voy! —dice bostezando. Rasca uno de sus senos seguido de una nalga. — ¿Deberíamos decirle que estamos aquí? —susurra Mark a unos centímetros. —Déjenla ser... —dice Sully tragando una carcajada. Los toques en la puerta se vuelven insistente y cuando Mia abre parece que vuelve a la realidad. —Detective. —La voz se le quiebra y

