Una oración completa

1506 Words
La gente suele pensar que los niños aprenden a decir "no" como primera palabra porque es de las más usadas. Para mí, es porque es de las más complejas. No es una oración completa, pero carga tanto poder. Poco a poco nos enseñan a quitárnosla de encima, pero nada es más poderoso que un "no" que grita "basta", "detente", y "por favor, deja lo que estás haciendo", y es escuchado. Ahora, para centrarnos un poco en Francesca: sí, hizo mal, sí, ya lo sabe. Sí, sus nuevos cuatro hijastros no son tan divertidos como los de Consuelo, la odian porque en algún momento ella fue la amante, porque tienen una hermana que quiere saber poco de ella, pero quiere saber todo. Y ahora Tessa no les habla, con mucha razón. Por otro lado, estaban los hijos pequeños de Francesca, quienes desde su divorcio estaban inclinados hacia el lado de su padre, pero su prematuro matrimonio terminó de empujarlos a aprobar la solicitud de su padre para denegarle la visita. Y por último, sus hijos mayores: Anastasia cree que su mamá es una amiga con tarjeta de crédito limitada y sus decisiones románticas le valen poco. Xavier no sabe si odiar la situación con su mamá o simplemente dejarla ser. Pero en medio de eso está Tessa, su hermana, la que no conoce a su papá biológico pero en teoría debería sentarse a cenar con el nuevo marido de su mamá… que es el mismo hombre. —Vienen a hablar, pero los tres están muy serios. —Vi una bolsa Chanel, madre e hija, y creo que eso podría diluir ligeramente mi molestia —comenta Anastasia. —Gracias, hija, pero no vine a dar sobornos. Vine a conversar, porque como su mamá estoy allanándoles… Casarme no debería ser algo negativo ni un ataque personal. —Uy, mamá, de verdad que si lo hablas y no te escuchas es peor. Porque si fuera un tipo random, como el coach de tenis, es un resbalón y solo duele la falta de dignidad. Pero cuando te casas con tu examante, con el que tienes una hija, y no has tenido los huevos de conversar al respecto con esa hija, entonces ya es un ataque personal hacia Tessa. La misma hija con la que sigues teniendo problemas. Entonces sí, revísate, y cuando consideres que tienes buenas respuestas, entonces habla con Tessa. Y con nosotros. Nos encantaría de verdad entender qué putas te pasa en esa cabeza. —Yo creo que tienes un problema de amor propio. O sea, creo que no tienes, y eres preciosa y súper inteligente, porque si no, míranos a nosotros tres, somos lo mejor de tres mundos. En fin, necesitas ayuda más que casarte con ese señor. Y no sé qué te está pasando, cada uno es más grande que el siguiente. ¿Cómo están sus arterias? ¿Le hiciste control de lípidos? Porque la arteriosclerosis es real. Y la otra cosa, ¿cómo te casas con un amante? Porque dejaste el cupo disponible y ahora va a tener otra amante que no eres tú. ¿¡Cómo funciona eso!? —Tessa, ¿tú quieres hablar? —No, a mí me encanta fingir que no está pasando nada —responde y sonríe. Su mamá suspira. Los tres preguntan al unísono si se pueden retirar y Francesca asiente mientras van al interior de su casa. Su papá los observa, los llena de besos a los tres y los abraza. Vidal siempre tiene algo que decirle a su expareja, una palabra de aliento, alguna idea para seguir avanzando, y a pesar de que deja la puerta abierta, no sale ni la invita a pasar. Solo cuida de sus hijos, como dejándole ver que los ha roto. De nuevo. Esa misma noche, Consuelo y su esposo estaban acostados en el sofá, cada uno con un infante contra su pecho. Iman estaba agarrado a su papá; este le acarició la espalda, y su mujer se acercó un poco más. —¿Sabes que esta cusca se acostó sobre mí para poder verte a ti? —Estoy obsesionado con lo mucho que me ama —responde su padre—. Así debería ser siempre, los niños deberían tener eso a disposición: el amor incondicional de sus perfectos e ideales padres. —Los niños van a estar bien. —Lo sé, pero esta realidad en la que mamá se casa y se vuelve a divorciar y se casa con el hombre que la dejó por su esposa moribunda… es una locura. Tessa tiene esa personalidad encantadora cuando está bien. Sin embargo, ese sábado en la mañana, mientras desayunaba depresivamente, el timbre de su casa sonó unas tres veces. Anastasia fue a abrir cuando escuchó golpes en la puerta. Para un sábado en el que podía comer con sus hermanos, algo estresante estaba ocurriendo. —Buenos días —saluda la persona al otro lado de la puerta—. ¿Está Anastasia? —Tú debes ser Anastasia. —No sé cuál es su plan, pero mi hermana es mía, y yo no pretendo compartir con nadie que no sea mi hermana Tessa. —No planeamos robarnos a tu hermana, pero queríamos tener una pequeña conversación con ella. —Buenos días —saluda Consuelo a los cuatro hermanos de Tessa. Tienen su cabello, sus cejas, su estatura… todo. Son idénticos. —Buenos días. Es una pena irrumpir sin invitación, pero Tessa ya no responde mensajes y pensamos que tal vez quería conversar en persona. —Si no contesta tus mensajes, no quiere verte en la vida real. —Gracias, Anastasia —comenta su madrastra, mientras la aleja de la puerta que está intentando cerrar—. Pueden esperar en el jardín. Ya llamamos a Tessa. Consuelo se acercó a su marido y le susurró bajito lo que estaba pasando. Anastasia se sentó sobre la encimera y le dio a su papá una cachetada. Vidal la vio con los ojos enormes y a punto de castigarla, hasta que esta dijo: —Hazme el favor y ponte los pantalones. Llama a los abogados, porque si mi hermana acaba viviendo con esta gente loca, voy a estar tan enojada que explotaré algo —responde, y su papá le da un abrazo, le acaricia la espalda. —Tienes toda la razón —responde, y va con Tessa, sin dejar de cargar a Anastasia. —Hola, perdón por irrumpir. Yo soy Tea, y sé que no somos tus hermanos, pero queremos serlo, ¿sabes? Somos excelentes hermanos, los mejores. Mi hermano voló horas para estar aquí y poder insultar juntos a nuestro papá, porque somos gente organizada. Y esto es traspasar una propiedad, y yo comprendo que eres menor de edad y necesitas permiso de tu papá. Esto es confuso… En fin, solo si necesitas gente, nosotros somos tu gente. La de Anastasia, aunque te vi con actitud de perra loca con esa puerta. Socia, cuidado. Y Xavier, hola, hola, te he estado stalkeando y escribiendo por r************* . Sale que lo leíste. Me encantaría que me respondieras, eh. En fin, fui novia de Monkey. Somos como familia. ¡Oh, por Dios! ¡Somos familia! —Mi hermana no está drogada, solo lleva años sin límites —responde Teodor Jr.—. Yo soy Teodor y escuché hace poco de ti. Y quería conocerte en persona igual que mis hermanas. No somos malas personas, solo tenemos un papá complicado. Y la historia con tu mamá… En fin. Estos son nuestros números de teléfono. Cuando estés lista, estamos abiertos a conocernos mejor. —Yo tengo que pelear un poco más porque las mellizas se tienen la una a la otra. Él es el favorito de mi papá y yo siento que nosotras podríamos ser la favorita una de la otra. —Así suenas tú cuando te pones loca —comenta Natalia. —Yo tengo una familia y hermanos, y los amo. Y ustedes son como tener amantes por la vida, entonces me encantaría, Galeta, ser tu amiga, pero es como aumentar la infidelidad. —Mira, él se ve fuerte. Puede llevar cajas con cupcakes. ¿Y tú tienes licencia? —pregunta Alice—, porque nosotras tenemos un negocio y ella no sabe conducir. —Teodor es el coach de manejo de todas. Y sí, podemos llevar tus cosas y ayudarte. ¿Qué necesitas? —Así eres tú todo el tiempo —murmura Anastasia, y su hermana entrecierra los ojos. —Creo que todo esto no es posible —Responde Vidal. Y todas las miradas se posan sobre él. —Francesca y yo tenemos un acuerdo de custodia muy sólido, pero su papá y yo no, y no voy a acabar discutiendo qué tipo de relación mantiene mi hija con ustedes en la corte para facilitarle las cosas. Si quieren estar en la vida de Tessa, Teodor tiene que renunciar por completo a su derecho de custodia. No es una oración completa si lo quieres, pero cuando viene justificado, es la puerta a una pelea que nadie está dispuesto a perder.
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