No es conveniente

1008 Words
Xavier tomó la bolsa y la caja para reírse nuevamente de su hermana. Consuelo le siguió por la casa y fueron juntos al hospital. Anastasia estaba muy despierta esperando su ropa de pijama y le dio a Consuelo las gracias por seguir las indicaciones. Consuelo le dio un beso en la frente y le prometió volver a visitarla tan pronto como dejara a sus hermanos en el colegio. Alice y Anastasia se despidieron como por cinco minutos. Consuelo llevó a los niños a su auto, y Vidal llevó a los otros en el suyo, mientras Francesca y Anastasia disfrutaban de una "noche de chicas" en el hospital. Su mamá incluso llevó pintura de uñas, y Anastasia le dejó enrollarle el pelo para que al día siguiente no le quedara ni un solo colocho. —Mami. —¿Sí, princesa? —¿Cómo estás tú? —pregunta Anastasia. —Hoy se trata solo de ti. —Sí, pero mis hermanos están solos y tristes, y mis otros hermanos están ampliamente molestos. —¿Tú cómo estás? —La verdad, a veces voy al club y veo al muchacho ese… del vídeo, y te entiendo. Pero me da un poco de lástima Rick, eh, porque casi llegaba al punto de servir mi cereal y, de una forma u otra, es familia. Creo que debes disculparte con Tessa, con Rick, y Xavi no lo va a decir nunca, pero le debes una disculpa también por abandonarlo en casa de papá. A veces escucho y veo a Consuelo, y creo que eres una mala mamá. —¿Es necesario que seas así de hiriente siempre?—Respondió Francesca frustrada. —No, solo estoy siendo honesta. Tú deberías ser amable con las personas a las que heriste. Francesca estaba enojada con su hija, pero, para fortuna de ambas, la última visita médica estaba llena de internos deseosos por irse a casa y de su médico, que le seguía la corriente en todo. Anastasia se durmió poco después, y su madre se quedó a su lado, reflexionando sobre la vida, sobre sus errores. En casa, los demás parecían agotados. Alice, quien compartía casi todo su tiempo con Anastasia, requirió de un poco más de ayuda. Mariana, Natalia y Tessa estaban repasando juntas para el final que tenían al día siguiente. Xavier estaba estudiando en la sala con el libro en el pecho y los ojos cerrados. —Hijo, ve a dormir a tu habitación —le pide Vidal—. No estás estudiando siquiera. —Ya pasé el día preocupado por Anastasia. ¿Crees que pueda ir a hacer el examen y luego me recoges? Vidal le da un beso en la frente. —Si sientes que aprobaste el examen, me llamas. Xavier asiente, y su papá le da un abrazo antes de hacerle una seña para que suba a dormir. Vidal se sienta en el comedor a escuchar a las chicas estudiar y evadir a su pareja unos minutos más. Finalmente, prepara un té y algo para comer. Consuelo está acostada de medio lado cuando su novio llega. Se queda en silencio con los ojos cerrados, y Vidal rodea la cama, se sienta a su lado y le acaricia el brazo suavemente durante varios minutos, hasta agotarse del ruego silencioso y decir: —Lamento no haber contestado antes, Consuelo, y lamento si te hice sentir de alguna forma u otra en cuanto a Francesca. Nadie que nos conozca o sepa lo mal que lo pasamos durante nuestro matrimonio y nuestro divorcio jamás pensaría en que regresaríamos. A veces intento paternar a mi exesposa, y eso complica las cosas para todos. No… me sale dejarla sola, incluso cuando ella se caga en todo. Pero tengo muy claro quién es mi pareja y mi compañera. Consuelo se sienta sobre el borde de la cama y toma la mano de Vidal. le mira a los ojos y le da las gracias, pero agrega. —Yo he estado enamorada de otro mientras me llenaba la cabeza con la idea de la persona incorrecta. A mí nadie me lo tiene que contar, Augusto. Sé lo que es engañarse a uno mismo. Y creo que Bella y tú tuvieron sus problemas, pero esa hermandad, esa fraternidad excesiva con la mamá de tus hijos no es saludable para nuestra relación. Si tú estás amarrado a un pacto de amor y lealtad que le hiciste antes de divorciarte, entonces no estás divorciado, y a mí no me sirve. A mis hijas no les sirve ilusionarse, a tus hijos no les conviene una nueva separación, y a nuestros bebés... la verdad, ellos no tienen espacio en ese estilo de vida. Yo admiro a tu mamá criando a los hijos extramaritales de su esposo y cuidándole a las amantes, pero yo no soy así. Yo, cuando he puesto cuernos, es porque consciente e inconscientemente no quiero estar ahí, y sé que no va por el camino de la felicidad. Y cuando le doy a alguien el título de "ex", espero que le vaya muy bien, pero no voy a ser nunca su pañuelo de lágrimas ni aceptar un café, porque ya no somos nada. —Es difícil comparar porque tú has tenido relaciones con hombres, pero ninguno es el padre de tus hijos. —Comprendo perfectamente que el bienestar de ellas representa el bienestar de los niños, pero no voy a criar a tus hijos contigo para que ella se lleve lo mejor de ti: los viajes, el buen sexo y la conversación implacable. Tú tienes una familia conmigo; tú y yo compartimos siete hijos y estamos esperando dos más. Si no tienes lugar para darme, no voy a perder el tiempo ni a ilusionar falsamente a nadie en el proceso. Les interrumpen los golpes en la puerta, y consuelo se pone en pie para ir abrir la puerta, se encuentra con Alice asustada. —Cariño, Anastasia estará bien, lo prometo. —Te puedes acostar conmigo y esperar a que me duerma, estoy asustada y no puedo dormir. —Vale, mamá te acompaña.
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