Vidal se despertó primero para preparar el desayuno de sus hijos y su esposa. Anastasia estaba lista para ir a su entrenamiento, ella le miró y él le miró a los ojos. Anastasia se tomó un sorbo largo de su jugo verde y esperó pacientemente a que su papá le dijera que no, en su lugar, Vidal se puso a su altura y le explicó:
—Entiendo que te guste el deporte, pero no estoy de acuerdo en que tengas un accidente y acabes en el hospital sin que ningún adulto asuma su responsabilidad. ¿Entiendes eso?
—Sí, papá.
—Vale.
—¿Entonces no puedo regresar?
—Primero me gustaría que elijas entre gimnasia y ballet, son demasiadas horas entre las dos, y segundo, necesitas prometer que por pequeña que sea la caída, el empujón, tirón o dolor, vas a decírmelo de inmediato —Anastasia asintió y estrechó su mano con la de su padre, este sonrió y le dio un apretón bien fuerte.
—Vale, hoy tengo doble entreno...
—Anastasia.
—Está bien, pero ocupo un par de meses porque se vienen los campeonatos de verano y no puedo dejar a las chicas solas y no puedo tampoco perdérmelo y que sepas que ya pagaste por todos esos trajes, ehh.
Xavier estaba por salir a correr cuando su padre le pidió el favor de llevar a Anastasia a su academia de baile, este le hizo una seña a Anastasia quien se fue dando saltos al auto, Vidal continuó con el desayuno, y sus hijos fueron en el auto escuchando la música de Anastasia. Xavier estaba convencido de que era casi un chofer para su hermana, uno sin sueldo, así que le cambió la canción.
—Ahhh vamos, te sabes esta, cántala conmigo —le pide “Good Luck Babe”. —empieza y su hermano ríe antes de unirse a cantar.
Vidal le tiene prohibido a su hijo mayor dejar a su hermana como si fuese un papel periódico, así que se bajó con ella, además era su primer día en unas semanas.
Los dos llegaron y alguien ocupaba el lugar de Anastasia en su rutina, Xavier vio a su hermana y ella lo miró a él.
—Las voy a destruir.
—No, no, a veces la indiferencia es un factor más doloroso —advierte Xavier.
—¿Tú qué sabes? —pregunta.
—Cuando papá y mamá se dejaron, mamá quería ruido, pelea, gritos y él solo tomó sus cosas, y se fue, como si no le importara, mamá no le perdona eso hasta el día de hoy.
—Este es mi grupo de entreno desde que tengo tres años.
Su entrenadora quien no esperaba verla esa mañana, la saludó a lo lejos y se acercó casi corriendo, sus amigas vinieron a saludar y a preguntar cómo seguía.
—Aquí, feliz de verlas con mi reemplazo. —les dice y Xavier rueda los ojos.
Sus amigas le dijeron que la echaban de menos, que la coreografía no era la misma sin ella y que hacía falta el empuje que les daba para seguir entrenando, pero, Anastasia ya estaba enojada, muy enojada.
—Pero ya estás aquí, seguro te acomodan de vuelta en la rutina —le dice Paula, la niña que le quitó el papel protagónico.
—No, la verdad no me interesa... —responde y su hermano le ve sorprendido.
—Anastasia, no te enojes cariño, no estábamos seguros de que ibas a volver.
—Bye —responde y Xavier asiente. —Anastasia, déjame hablar con tus papás.
—Mi arte vale, yo soy una bailarina talentosa, esforzada y con muy buena técnica y a la primera vienen y me reemplazan con esta de pies izquierdos, rodillas flojas, inadecuada corporalmente —suspira agobiada.
—Anastasia —le dice la instructora asistente.
—Y la verdad yo no tengo la mala fortuna de que mi papá esté acostándose con alguien del equipo y por eso no me dieran el puesto principal, déjense el principal y el secundario y a la tiesa esta —le grita y su hermano la toma del brazo.
—Fue un placer haberlas visto.
Anastasia se fue seguida de su hermano, y Xavier la vio triste, silenciosa así que volvió a poner la canción que quería cantar y pasó por donas. Anastasia le observó en silencio y Xavier le dio un mordisco a su dona antes de meterle el restante a su hermana.
—Qué necio eres.
—Ya, pero te encanta.
—Sí, la verdad.
—Un día vas a tener un novio y te va a hacer llorar —Anastasia elevó una ceja— y yo voy a ir personalmente a quebrarle la cabeza, tú solo me avisas eh.
—¿Y qué vamos a hacer hoy en contra de mis falsas amigas y mi profesora?
—Vamos a ir a casa, vamos a fingir indiferencia y en la noche iremos a casa de esa mujer, y le escribiremos un mensaje en el auto a la esposa de su amante.
—Tessa casi va a la cárcel por eso.
—No es mi culpa que la gente tenga amantes.
—Sí, sí... pero podemos hacer algo más normal como huevos y papel higiénico.
—Si tú te conformas con eso.
—Claro.
Xavier no estaba conforme, pero seguro Tessa sí querría hacer lo que él propuso. Cuando entraron a casa, Vidal vio a sus hijos sorprendido.
—Llamaron de la academia, Anastasia, tu coach y la asistente quieren reunirse conmigo.
—¡Quiero un abogado! Estoy que los demando, ¿sabes lo que me hicieron? Me quitaron ese protagónico solo porque la asistente está de amante del papá de Paula, lo que hace la gente es horrible. Y ahora me han conseguido una suplente, una con dos pies izquierdos, de la academia esa barata, eligieron a una incompetente corporal —grita frustrada y su madrastra le acerca un pañuelo para que se limpie las lágrimas.
—¿Qué es ser incompetente corporal? —pregunta Xavier.
—Es amorfa y gorda, pero no quiero sonar funable, Xavier —dice y se come otra dona mientras llora.
—Eres Anastasia Vidal —le dice Tessa y le limpia el rostro—. Cualquier academia se muere por tenerte y esas lágrimas se las vas a hacer cobrar a todas esas perras, sobre todo a la Paula con su mamá operada y su papá sexualmente inapropiado —le amenaza.
—Sí, sí, dime cómo prefieres destruirles —le pregunta Alice—. ¿Los quieres asustados o muertos? —pregunta.
—Okay, gracias por intentar consolar a su hermana —les indica Consuelo—. No vamos a destruir, matar, asustar ni acusar de cosas a la gente.
—Esto es todo mi esfuerzo de toda la vida, Consuelo, ¿de qué lado estás? —le pregunta Anastasia y su madrastra le acaricia la espalda.
—No sé cómo funciona esto, Anastasia, pero voy a llamar a tu mamá y estoy seguro de que ella es más loca que tú —le asegura Vidal y llama a Francesca, la pone al altavoz.
—¿Desde hace cuánto le quitaron el protagónico?
—Hace como un mes.
—¿Y tú lo permitiste?
—Francesca, mis hijos no están en el mejor momento emocionalmente y sabes que no soy tan fan del ballet.
—Ay... Augusto, de verdad... —responde agobiada—. Y ahora se accidentó en la academia y simplemente la destituyeron.
—Sí.
—Voy a romper a esas perras, las voy a destruir —grita por el teléfono y Xavier le da una dona a su papá—. Ponme con Stace.
—Mamá, no sabes lo que me hicieron.
—Sí, bebé, cuéntamelo.
—¿Sabes por qué esas dos son tan locas? —le pregunta Xavier a su padre.
—Ilústrame.
—Son iguales que mi mamá.
—Sí, sí, percibí cierta vibra.
Vidal tenía un tipo de mujer, en lo único que coincidían todas sus parejas es que son como un rottweiler, territoriales, violentas y no sueltan nunca. Lo que él no esperaba era que Consuelo y Francesca pudiesen unirse para algo tan infantil y tan importante para Anastasia.
—Cielo, ¿por qué no me pones a tu mami?
—Hola, Consuelo —saluda Francesca—. ¿Estás escuchando esta historia?
—Claro, ¿por qué no vienes y planeamos cómo abordarlo?
—Estaba pensando en ir presencialmente, pero sí, sí, me paso y voy a pensar qué vamos a decir y hacer.
—Definitivo, ¿te parece tipo diez, para desayunar con los niños, esperar que Anastasia se calme un poco?
—Claro, me escribes media hora antes.
Consuelo le da un abrazo a Anastasia, y le acaricia el pelo.
—¿Quieres que te prepare algo de desayunar?
—Me gustaría desayunar gelatina, mientras hablo mal de estas personas en el suelo.
—No, cariño, no. Tú puedes ser muy Anastasia Vidal, pero eres hija mía y los Murdok nunca nos tiramos al suelo, levantamos al frente y vamos directo a destruir a nuestra presa.
—Amo lo saludable mentalmente que es esta familia —comenta Xavier y su papá muerde una dona, le da el resto.
—Gracias a Dios te tengo.
—Sí, sí —responde Xavier divertido.