Uno delante y otro atrás

1401 Words
Consuelo y Vidal decidieron consentir a sus hijos por aprobar el año. Fue más idea de Vidal, a quien le parecía que cada logro de sus hijos debía ser altamente aplaudido. Así que reservó en el restaurante de su hermano y pidió los platillos favoritos de cada uno de sus hijos. —Ey, que guay —celebra Alice cuando ve su nombre junto al de su amiga. Anastasia sonríe y toma asiento a su lado. Vidal reparte regalos y Consuelo le mira sorprendida. —Esto ha sido idea de Vidal, ¿cierto? —Sí, yo jamás les daría una cena y regalos por algo que es su obligación, pero, voy a aprovechar para decirles que los amo mucho y que estoy muy orgullosa de tener hijos tan inteligentes, esforzados y guapos. —Aww, casi suenas como una mamá dulce y espectacular. —Soy una buena mamá —les dice Consuelo y sus hijos ríen. —Soy una buena mamá. —Vale, sí, pero yo he hecho cálculos —anuncia Anastasia y juguetea con el pan—. Yo voy a ser mayor de edad cuando mis hermanos tengan unos diez años. —Sí, Anastasia. —Eso quiere decir que si te intensifica, tal vez sea necesario para mí velar por el bienestar de mis hermanos. —Cuéntanos más, princesa. —Obvio voy a pelear su custodia —Vidal se ríe. —Si yo he sobrevivido a ustedes cuatro juntos y después a ustedes siete, creo que podré sobrevivir la pelea de custodia contra cualquiera. —Yo también he sacado cuentas —anuncia Xavier. —Entreténnos, guapo —se burla Consuelo. —Nosotros somos siete, si nos ponemos de acuerdo podemos repartirnos a los bebés y dejar a estos dos por fuera. —Vamos a criarnos a nuestros hijos. —Puesto así suena a que los alcahueteamos, no recuerdas cuando tu novia estaba embarazada psicológicamente y alguien te habló feísimo y te amenazó. —Xavier. —No es mi culpa que ella decidiera amenazarme. Todos en la mesa ríen. —Vale, entonces vamos a robarnos a los bebés. ¿Cómo sería el arreglo? —Una semana con cada uno. —No, eso es criminal, un día con cada uno de nosotros y un fin de semana al mes para Consuelo y papá —comenta Xavier y su papá ríe. —¿Cómo van a llamarse? —Roberto y Pablo —anuncia Consuelo y todos se quedan en silencio. —No sabemos qué son. —Pero yo siento una energía muy positiva, y eso me hace pensar que son varones. —Mi amor, la energía la sientes porque estás embarazada. —Sí, pero todos me dicen, qué guapa estás Consuelo, que divina ni se te nota. Si fuesen niñas no estaría teniendo esta conversación. —Es porque eres guapa y estás siempre preciosa. —Gracias, zalamero —responde y le da un beso en la mejilla. —Vale, a mí me apetecen hermanas y yo te embaracé con el pensamiento entonces es muy probable que la vida me siga dando lo que pido —comenta Alice y su padrastro ríe a carcajadas. —¿Cómo embarazaste a tu mamá? —Yo desde que la conocí le estoy diciendo que quiero un hermano. Pero ese es el problema que lo intencioné pensando en masculino y ahora no sé qué va a pasar. —Interesante porque yo le dije a la vida no más hermanos, y mira, puf. —Yo antes no tenía hermanos y me aburría, ahora me dan sentido, hacen lo que les digo, a veces soy cómplice de sus crímenes. Es magistral —asegura y Vidal ríe. Consuelo y Vidal tuvieron su primera reunión con los artistas que planeaban presentarles una colección el próximo año. Vidal vio a su mujer encantado por lo que había logrado, al finalizar esa noche, le entregó las llaves de su negocio a pesar de que su hermano no estuviese de acuerdo. Él se sentía feliz con Consuelo, se sentía seguro, sus hijos estaban bien, él estaba feliz. —Entonces la galería tendrá nuevos cuadros —celebra Vidal y le llena de besos. —Hace tiempo quiero separarme del negocio familiar, y la verdad el arte siempre me ha llamado. —Sí, pero ahora está prohibidísimo el plagiar cuadros de mi padre. —Sí, mi amor, quería hablar de una colección contigo, Xavier y Anastasia. —¿Cuál colección? —Quiero traer de vuelta el arte Vidal. —Xavier, Anastasia y yo no pintamos. —Tu padre tiene unos cuadros guardados tuyos, y otros de Xavier, tu madre me confirmó que los dos tienen un lado muy artístico. —¿Y Anastasia? —Hay fotos suyas. —Era un bebé de tres años. —Exacto, mi amor, pero ustedes tienen un apellido. —Pinta algo tú. —¿Por qué no quieres pintar? —No quiero darle el gusto —responde mientras caminan hacia la salida. —¿A quién? —A mi padre, no quiero ser como él. —Los hombres y sus mierdas —comenta Consuelo—. Ramón ha huido toda la vida de ser como mi padre y no ha sido feliz hasta que ha abierto esta compañía de arte audiovisual. ¿Sabes por qué? Porque no puedes huirle a la genética, y a lo que es parte de ti. Así que más te vale cumplir mi capricho y convencer a esos dos. —No me gusta que no tomaras a Tessa en cuenta. —Tengo planes para Tessa. Cuando llegan a casa, se encuentran a sus hijos peleando porque a Tessa y Alex les parece un capricho trabajar cuando en realidad no lo necesitan y a Mariana y Natalia diciéndoles que son unos caprichosos. Xavier, Anastasia y Alice los ven discutir con palomitas de maíz, como si fuese una película, los tres ven a sus papás y toman asiento como si nada. —¿Qué está pasando aquí? —No quiero trabajar. —Tessa, no te estamos preguntando. —A mí me da mucha pena que ustedes la pasaran mal en la vida y que a ti te hayan criado superestricto, pero yo tengo planes con mis amigas y tengo planes para mí —responde decidida, y Consuelo eleva una ceja, su papá toma una bocanada de aire. —Tessa, tienes dos opciones, trabajar en la galería o con tu tía. —No entiendo por qué. —Porque tenemos negocios y necesitas aprender a manejarlos —responde su padre. —No son mis negocios, ni siquiera soy tu hija —le dice y Consuelo se cubre el rostro. —Tessa, a mí no me importa lo que diga una prueba de ADN, te ubicas tú y todos los demás, cualquiera que viva bajo mi techo y comparta mi apellido es mi hijo, y tú vas a trabajar porque tienes que pagarle una mensualidad por daños morales a tu madre. —Ella folla y a la que castigan es a mí. —Hay gente que va a la cárcel por extorsión y distribución de material pornográfico —grita su padre y Consuelo le acaricia la espalda—. Y necesitas más disciplina, Tessa, necesitas disciplina y punto y si me vuelves a decir que no soy tu papá te mando a un reformatorio a ver si te dan terapia de electroshock. —Tessa se fue hacia su habitación y su padre le preguntó a Alex por sus dudas. —A diferencia de la mayoría aquí, yo tengo un plan de estudio —responde. —Hay gente que estudia medicina y trabaja, tú definitivamente, puedes estudiar para tus cursos de preparación universitarios y trabajar un medio tiempo durante las vacaciones. Así te pagas el curso carísimo que quieres para mitad de año. —Papá. —Si no trabajas no te ayudo. Y se acabó —respondió.—¿Alguien más tiene dudas en esta familia? —pregunta Vidal. Natalia se pone en pie y camina hacia su habitación junto a su hermana mientras se quejan. —Detesto vivir con esta gente. —Sí, me cagan —responde Mariana antes de subir a su habitación. —¿Ustedes tres, dudas? —¿Papá, queríamos saber si podemos cenar pescado? —pregunta Anastasia. —Voy a preparar algo para cenar —comenta Consuelo. —¿Puede ser pescado? —insisten Alice y Anastasia y su mamá las ve con los ojos entrecerrados. —Vengan a ayudar.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD