Capítulo 44 Medias verdades Leonardo Esperé a llegar a casa. Maia se acomodó en el comedor, y yo hice lo mismo, permanecí en silencio, esperando su confesión con respecto a la noticia que me fue dada por el doctor. Incluso si lo vuelvo a pensar, creo que pudo haber sido una confusión. Maia seguía siendo virgen cuando la hice mi mujer, y los tiempos no coinciden para un embarazo. Además, una de las primeras cosas que le dije fue que no quedara embarazada bajo ninguna circunstancia. —¿Y bien? —pregunto impaciente. Ya no puedo simplemente esperar a escuchar su versión de la situación. —Dime. —Quería disculparme por el mal rato que te hice pasar, no fue mi intención. —Esbozo una sonrisa falsa ante sus palabras, me queda claro sus intenciones de no hablar con respecto a ese supuesto embara

