Heather estaba en el suelo aún, intentando acallar las voces de su mente, las cuales habían cobrado vida casi sin permiso y de ningún lugar demasiado obvio. La chica intentaba ponerse en pie, ya que escuchaba diferentes tipos de ruidos a su alrededor, de los cuales no tenía explicación clara, no podía distinguir entre uno y otro, pero creía firmemente que no estaba sola. Odiaba la situación en la que se había metido incluso sin saber, deseaba no haber tocado nunca aquella cosa extraña en medio del círculo que había visto, pero no era su culpa que la curiosidad siempre hubiera sido un problema para ella, casi imposible de resistir toda la vida. De repente, todo se calmó unos segundos, en los cuales el tiempo pareció ralentizarse a su alrededor y el silencio reinaba. Observaba cómo los ár

