En cuanto a Heather, esta atendía al animal como si de un ser querido se tratara, de modo que aunque estaba un tanto reacio a recibir atención, de algún modo se dejó hacer, intentando no gruñir, incluso cuando se le notaba que le costaba. Con la botella de alcohol no bastó para abarcar todas las heridas que poseía la peluda criatura, pero la chica hizo lo que estuvo en sus manos por ayudarle. Ella intentó buscar cerca algún otro elemento de la naturaleza que pudiera contribuir en la mejoría de las heridas profundas que tenía el animal, pero por desgracia, no halló nada concluyente. Volteó a ver los grandes ojos de la criatura, que le veían como si pudieran transmitir todos los sentimientos que llevaba por dentro, entre esos el dolor y un anhelo un tanto extraño. Era lo mismo que había

