Mierda. No podía creer que de verdad Draco hubiera aparecido y hubiera golpeado a Evans, es decir, quería causar una reacción en él, pero no creí que llegaría a tanto. —Aléjate de mí maldito psicópata Alemán —gritó Evans empujando a Draco con fuerza, logrando soltarse de su agarre. Draco pareció prepararse para darle otro golpe a Evans pero yo me interpuse en el medio alzando mis manos al aire sin saber exactamente por qué en el mundo me metía en una pelea de dos hombres musculosos, realmente creo que mi sentido común no estaba muy activo. —Draco, cálmate, no lo golpees —gemí presa del pánico—, basta, por favor. Por un momento creí que él me golpearía a mí, es decir mi padre cuando se molestaba me lanzaba puños con la intención de herirme y yo me preparaba para defenderme, pero Draco

