Jacob no podía con esa mezcla de enojo y tristeza que nublaba no solo sus sentidos, sino también su alma. Se sentía miserable, nunca en su vida fue un hombre de arrepentirse de sus acciones, hasta ese día. Lamentaba tanto que no se pudiera tener el poder de regresar el tiempo, porque con gusto lo habría hecho, no había ningún otro lugar donde quisiera estar, sino en los brazos de Maddy, deseaba tanto abrazarla, decirle cuánto la amaba y esperaría con paciencia una explicación de su parte. Pero ya no podía hacer nada, tendría que vivir con esa culpa que lo carcomía y destruía de manera irreparable su alma, tuvo el amor en sus manos, la mujer más pura, más inocente y la despreció, humilló, la mandó a la cárcel y ahora estaba muerta. Solo él era responsable y aunque directamente no prendió

