Anne sentía el corazón a punto de caer de su pecho, corría a todo lo que daban sus piernas, el miedo la embargaba, tenía la sensación de que en cualquier momento iba a desvanecerse, rogaba al cielo porque lograra salir airosa de esa; tan deseosa de librarse estaba que terminó haciendo una promesa, si lograba salvarse de esa por ella misma, se iría de Nueva York y no pondría de nuevo un pie en esa ciudad infernal, pensó sin perder toda la esperanza. De repente sintió un tirón de cabeza como si le estuvieran arrancando el cuero cabelludo, a pesar de querer continuar corriendo no podía hacerlo, porque la fuerza con la cual el hombre la halaba era descomunal y la tiraba hacia atrás, las lágrimas rodaron por su rostro producto del dolor, no quedó otra opción, sino detenerse. Ese momento lo apr

