Una semana después Maddy marcaba el celular de Anne una y otra vez con desesperación, no podía soportar la angustia en el pecho y las ganas inmensas de llorar. Durante todos esos días cada vez que podía, intentaba comunicarse con su amiga, para poder hablar con su hijo, pero era en vano, le aparecía apagado o las llamadas eran desviadas, sin siquiera mandarle un solo mensaje y eso la hacía miserable. No podía evitar la angustia dentro de su pecho, incluso hasta quería escapar de allí, para poder ir a su casa, sin embargo, eso no era posible, porque Jacob no se lo permitía, pues al segundo día de reposo, pese a salir a su oficina, dejó instrucciones precisas de no dejarla marchar, solo podía salir de allí en compañía de él, se podía decir que la tenía prácticamente secuestrada. Por otra

