La rabia se agitó en su interior, apretó los dientes haciendo un pequeño chasquido con la lengua, sintiéndose ilógicamente molesto. —¿Vas a decirme con quién hablabas? —preguntó con una máscara de absoluta frialdad. —Disculpa, no le veo sentido a decirte con quien estoy hablando, porque no conoces a mis amistades —habló ella sin poder ocultar del todo su nerviosismo, pensando en poder distraerlo con sus palabras. Sin embargo, no era fácil engañar a un hombre como Jacob, quien ante los intentos de ella de engañarlo se enfureció. —Maddy, ¡Nno me creas un idiota! ¿De verdad piensas que vas a poder engañarme? —inquirió con un tono de amargura. Como ella se mantuvo en silencio ignorando sus palabras, la molestia se acrecentó en Jacob, al punto de que sin prestarle atención al dolor en su h

