Anne lo miró sintiéndose perdida, bajó sus hombros en una postura de derrota, porque cuando él abriera la puerta y los hombres de Gerald Davis la vieran, no iban a dejarla ir, su sentencia de muerte ya estaba firmada. Demetrio terminó de ponerse la ropa que cargaba en la mano y abrió la puerta, parándose al frente e impidiendo la visibilidad de los hombres hacia el interior del apartamento. —¿Qué hacen aquí? ¿Cómo me encontraron? —interrogó desconcertado. Uno de ellos le hizo señas en la mano, Demetrio revisó su muñeca izquierda y allí se dio cuenta del chip, allí entendió como lo localizaron. —Sin embargo, es curioso ¿Cómo llegaste hasta tu antiguo apartamento? ¿Recuperaste tus recuerdos? —preguntó el hombre con una actitud nerviosa, que no pasó desapercibida para Demetrio. —No sé, e

