Sofía se encontraba decepcionada, la chica ruda y fría que alardeaba ser, se había escondido en lo más recóndito de su mente, al no ser como enfrentar esto y en su lugar, había aparecido la chica pequeña que su hermano protegía cuando su padre golpeaba a su madre. Anhelaba ser protegida, deseaba que su madre o hermano, la abrazarse y protegieran de su padre. Pero, ninguno de ellos estaba cerca y aunque lo estuvieran, solo habría más personas por las que dañar. Un golpe seco, le hizo levantar su morada del suelo, fue allí cuando vio a Esteban agarrando por el cuello al hombre que hace poco le había lanzado la comida. Notaba como Esteban lo miraba con enojo, pero no era suficiente para creer que estaría de su lado. Después de todo, había sido él quien la había traído allí. — ¡¿Quién te di

