El tiempo pasaba rápidamente y todos sabían que no había más tiempo que perder. Necesitaban que Sofía cooperará para que le pudieran extraer los órganos que su padre necesitaba. Todos sabían eso y también comprendían que debían hacerlo pronto, ya que, su jefe estaba siendo preparado para la cirugía. — Es momento, señor Bogdanov— dice uno de sus hombres sacando un arma donde le apunta a Sofía. Los ojos de Sofía Se abrieron abruptamente a del posible ataque que sin duda acabaría con su vida. Pero confirmando en que ello podría impedir que su padre tomara algo suyo, suspiro profundo y acepto su muerte. — ¿Qué tienes pensado hacer? Nosotros la necesitamos con vida y por ello, nadie tiene permitido dispararle— le recuerda Esteban, poseo el hombre no baja el arma. — Lo siento, señor Bogdanov

