El fuego me rodeo y todo se volvió extremadamente placentero, mientras él tocaba. No sabía que iba a hacer al estar vendada, pero confiaba en que sabía como complacerme y vaya que lo sabía. Sus manos, tocaban todo mi cuerpo como y cuando lo necesitaba, para sentirme más excitada, al punto de sentir como toda mi energía se centraban en un solo punto. Nunca antes había necesitado tanto algo como ahora y ese deseo se duplicó cuando su boca se pegó a mi botón de placer. Va a suceder otra vez — digo cuando con maestría succiona y lame esa parte tan estimulante. Sus manos me aprietan las piernas y yo siento que ya voy a liberarme. El hormigueo aumenta y mi cuerpo se vuelve como una ola que se alza tan alto que podrían surfear en ella. Sin embargo, antes de explotar, él se aparta y yo, con mi

