Marcus: Horas después caí rendido en su pecho, con el corazón acelerado y mis respiraciones descontroladas. Sienna no era la excepción, después de haberme montado con mucha fuerza y luego habérmela foll*do en cuatro, caímos los dos agotados. A pesar de mi condición, no estaba listo para que esto acabara y como la mierd* que no me quería alejar de ella. La idea en mi cabeza, había tomado toda su fuerza. Cuando la pen*tre por detrás y le azoté el trasero con deseo. Cuando ella gimió mi nombre innumerables veces y se entregó por completo a mí, fue entonces que supe que esto no debía terminar. Sus dedos en mi cabello se agitaron. —Marcus ya debes irte, mi madre no tarda en llegar. Cerré mis ojos y le supliqué al cielo que ella me escuchara. Levante mi rostro y la observe fijamente. S

