Marcus: No respondí. Avance hacia ella, quien retrocedió, hasta que cayó acostada en la cama y yo sobre su cuerpo cálido y suave. Tome sus manos posicionándolas a los lados de su rostro tan hermoso y cautivador y las entrelace con mis dedos. —Olvidémonos de todo y solo dejémonos llevar. —Le susurré y ella asintió. Sin detenerme, bese sus labios con ternura. Explorándola como no había hecho esa primera vez, tomándome el tiempo de conocerla porque ella merecía ser apreciada. Sienna gimió y el monstruo que había en mí, despertó con toda su furia. Nuestros besos se hicieron más intensos, salvajes y ya no pudimos resistirlo mucho más. Ella forcejeó conmigo. —¡Suéltame, que quiero tocarte! —Me exigió y yo haría lo que ella quisiera. Libere sus manos que comenzaron a desvestirme, p

