Marcus: Me encontraba en mi despacho con Tayler. Estaba tan intranquilo que ni todo el whisky del mundo podría calmarme. Me acerqué a la ventana y fue entonces que los vi en medio del jardín. Ethan estaba abrazándola y mi pequeña lo miraba con mucha atención. Unos celos violentos surgieron en mi pecho y lo hicieron todavía más, cuando Ethan me observó fijamente y con burla en sus ojos. —¡Maldit*, mocoso! —Gruñí molesto—. ¡Ella es mía! ¡Solo mía! —¿Qué sucede? —Me preguntó mi amigo, viéndose confundido, pero no le preste atención. Estaba dispuesto a ir por Sienna, quería arrebatársela de los brazos a ese idi*ta. Solo que Tayler me detuvo por el brazo. —¡Suéltame! —Le grité y mi amigo dio un paso atrás, levantando sus manos en rendición. —¡Marcus, cálmate! —Él estaba igual

