Marcus: Después de un momento, Sienna se dejó caer agotada, posando su mentón en mi hombro. Me mantuve con ella hasta que mis temblores se calmaron y ya no pude entregarle nada más. El sonido de nuestras respiraciones, junto con el sonido de nuestros corazones corriendo extasiados, era lo único que se escuchaba en este lugar tan silencioso. Recuperando por poco el aliento, Sienna levanto su rostro para luego besarme. La seguí sin excusas, sondeando sus labios con pasión. Nuestras lenguas chocaron juntas y mi dulce niña gimió, acercándome todavía más a ella. Nos apartamos por falta de aire y en ese momento, me quedé mirándola con atención. Sus mejillas estaban sonrojadas y sus labios hinchados. Se veía tan hermosa que yo... No supe si era por la vulnerabilidad del momento, o porq

