La jueza le preguntó a Emiliano si podía esperarnos un momento afuera con Nate. Vi entrar a la estación a Mily y Emiliano fue corriendo hacia ella. La joven le cargó y en su rostro vi alivio y felicidad. Me acerqué y le pregunté si podía cuidarle, ella asintió y confesó que a eso había venido.
—Emilio, si te vuelvo a ver con Georgina Pratt, te mato —Me amenazó, me dio un par de golpes en el pecho.
Me despedí de ellos y seguí a las dos mujeres que me esperaban , fuimos a una de las salas con nuestros respectivos abogados y la jueza.
—Señora, Belmount, Emilio quiere estar con su papá y la situación amorosa de su papá no es como usted comentó.
—La pareja de Emilio es una drogadicta.
—La gente deja las drogas al igual que el café, una dieta alta en carbohidratos o una mala relación y se adieren a ese estilo de vida.
—Comprendo, pero, quiero lo mejor para mi hijo.
—¿El hijo que acaba de escapar y no quiere ver a su exmarido con quién asumo está intentando reconciliarse.
—Mi esposo está en terapia y las cosas están mejorando, ha intentado reconciliarse con Emiliano, pero su papá lo tiene envenenado en su contra.
—Van a ser visitados por una trabajadora social y lo que es su pareja don Emilio tendrá que darnos una muestra de orines y sangre todos los meses para comprobar que esté tan limpia como usted alega, por ahora, Emiliano va a estar tres días en casa de su mamá y cuatro en casa de su papá hasta que llegue la primera evaluación psicológica de Emiliano.
—Mi novia no está en el país, pero, si recomendara algún laboratorio, podría trabajar en ello.
La mujer prometió enviarnos una lista de laboratorios para que Niza se hiciera los exámenes y una lista para que el psicólogo nos atendiera.
—Su familia da clases de medicina y psicología, cree que no puede influenciar.
—Perfecto, señora Belmount, vamos a buscar un psicólogo forense y así estamos más que claros en la opinión del médico se tiene que respetar, nadie con parentesco al señor Pieth va a atenderle ni nadie que pueda ser influenciado.—Aclaró la mujer. —Por hoy Emiliano se va con su papá.
—Esto es injusto.
—Es lo que el niño quiere y no le he escuchado quejarse de su papá, la trabajadora social va a determinar si es mejor hacer cambios en la custodia y la verdad no aprecio que me manipulen y me mientan. Como padres de familia tienen que reconocer qué es lo mejor para sus hijos —La mujer se puso en pie y añadió: —Señor Pieth, por favor no salga del país sin notificarme.
—Claro, gracias.
Me puse en pie y fui hacia el exterior de la habitación, Emilio había logrado que sus tíos le compraran una pizza y un perro caliente y papas fritas sin siquiera salir de la estación.
Maya se despidió de su hijo con un gran abrazo y Emiliano en cuanto pudo se soltó y vino corriendo hacia mí. Le cargué y le llené de besos antes de que fuéramos a darles las gracias a la fiscal y al detective que le encontró y finalmente le llevamos a casa, donde sus tíos y primos le llenaron de mimos, le dejé que jugara un rato y comiera, mis hermanos intentaron hacer que me tranquilizara un poco y me disculpé un momento para tomar una ducha larga y cambiarme de ropa.
Cuando regresé con el grupo me comí un pedazo de pizza, vi a mis sobrinos e hijo reír con el truco de la moneda detrás de la oreja de su abuela.
—El abuelo es un mago perfecto —gritó la más pequeña de mis sobrinas y si mamá rio contagiada.
Unos minutos más tarde, sus primos comenzaron a despedirse, así como sus tíos, y Arturo vino a recoger a Milena. Mi primo me vio y yo a él antes de que me lanzara un puñetazo, estaba por gritarle cuando dijo:
—Ni se te ocurra pegarme, ven, voy a abrazarte porque has tenido un día terrible, pero, sigues siendo un imbécil —Asentí y le abracé de vuelta, Arturo me arrulló entre sus brazos y Mile soltó su bolso de la escuela para ir a leerle un cuento a Emiliano mientras nosotros hablábamos. Le sirvió un Whisky a Arturo y hablamos de la pesadilla de día que había tenido, en realidad el último mes había sido una mierda, es como si no dejara de despertarme en una pesadilla para meterme en otra.
—¿Sabes que nadie tiene realmente el final feliz?—preguntó mi primo. —Ellis y Marcela, se aman con locura, pero, tienen problemas familiares —los dos reímos.
—¿Mi hermanito, el que se folla una almohada, tiene problemas sexuales?
—Así es la vida y Logan va a terapia tres veces por semana y yo... Estoy enamorado de una mujer que no le habla a su familia, que no quiere que sepa nada de su pasado, es doloroso y solitario.
—Es complicado de verdad, pero tienes más de lo que quieres ver. Tienes una mujer enamorada de ti locamente Arturo, eso es lo que debería pensar y en revertirte la vasectomía.
—Se ha dormido. —Dijo milena y los dos le ignoramos. — Papá. —le llamó mientras tomaba su bolsa y señalaba la puerta. Mily se paró junto a su papá para hacer presión y vaya que lo estaba consiguiendo. —¿Estás listo? Va a llover y quiero descansar.
—Sí hija y estás siendo supremamente sutil. —Creí que no te darías cuenta de que quiero irme —Arturo le cargó como a una princesa y los dos me dieron un beso en la mejilla, los acompañé al auto y abrí la puerta para milena, ella rio.
Fui hacia mi habitación y me acosté escribí un mensaje a mis amigos y familia agradeciéndoles por unirse a la búsqueda de Emiliano, luego recordé ir por un vaso de agua para Emiliano al cual no le gusta despertarse y no tener qué beber. Encontré un termo y lo llené mitad y mitad, sonreí y fui hacia la habitación de mi hijo cuando escuchó golpes en la puerta, demasiado fuertes que amenazaban con despertarle.
Fui corriendo y me asomé por la ventana, abrí rápidamente y le pregunté a la mamá de mi hijo qué estaba haciendo ahí.
—Quiero verlo. Sé que he sido...—se atragantó y sollozó nuevamente. — Sé... perdón solo, cinco minutos y me voy—La miré llorar al otro lado de la puerta y le dejé entrar.
—Maya, cinco minutos—recalqué y ella fue corriendo por la casa, le indiqué cuál era la habitación y se sentó al lado de su cama. Emiliano abrió los ojos y sonrió.
—Mamá —sonrió. —¿Qué haces aquí?
—Quería verte un ratito.
—Bueno, yo voy a seguir durmiendo. Mañana nos vemos otra vez—Ella lloró un par de minutos en silencio y se pasó su manita por la cara, le dio besos en los deditos y le acarició el pelo con la otra mano.
—Te amo mucho Emiliano.
—¿Quieres que llame a alguien y que vengan por ti?
—Sí, sí, puedes llamar a Santi, Annie se preocupará demasiado.
—Asentí y fui por mi celular, llamé al primo de la mamá de mi hijo y le pedí que viniera a recogerla porque no se veía muy bien Maya traía el pelo medio húmedo por la lluvia, los ojos rojos y era evidente que sus nervios la estaba traicionando porque con lo orgullosa que es, está tocando la puerta de mi casa y continuaba llorando.
Le ofrecí una tasa de té una camisa seca, además de un abrigo. Me dio las gracias y fue al baño a cambiarse, cuando regresó tomó asiento en el sofá y se quedó viendo la taza de té.
—Mi mamá nunca me quiso y a veces pro más que me esfuerzo parece que él tampoco.
—Es tu hijo, te ama.
—Sí, porque le toca.
—Él te quiere, es solo que conmigo se siente protegido, siente que le aman más que a nada del mundo. Hoy me preguntaron qué estoy dispuesto a renunciar a cambio de la custodia de mi hijo y la respuesta es todo. ¿Tú, te lo has preguntado?
Escuchamos unos golpes en la puerta y los dos nos pusimos en pie. Santiago me dio las gracias por llamarle, le dio un abrazo a su prima y ella le agradeció por venir a buscarla, amos se despidieron y fueron a un auto, finalmente, apagué las luces y fui a revisar a Emiliano el cual estaba profundamente dormido, apagué la luz de su cuarto y le besé en la frente antes de salir con dirección a mi habitación.
Otra vez escuché golpes en la puerta de mi casa y me dirigí nuevamente a la puerta. Busqué lo que se le puso haber quedado a Maya tan importante para regresar, sin embargo, no encontré nada a plena vista, los golpes continuaron con más fuerza, incesante, me acerqué y me sorprendí al verle.
—Sé que es tarde y Olivia me dijo lo de Emiliano y pensé en esperar a mañana y que pudiéramos hablar tranquilamente, pero, no sé si deba regresar mañana o en cuatro días...—La tomé de la blusa y le besé para que dejara de hablar. Cerré la puerta y le llevé a mi habitación, Niza devoró mis labios dela misma manera ansiosa y apasionada y de repente la vida estaba sonriéndome de nuevo, como si quisiera recompensarme.