Emilio Llegamos a la casa de playa y veo a Marcel conversando con Maya, mientras Mía tiene el teléfono en la mano. Salgo del auto y Maya me tira una piedra y otra. —Voy a llamar a la policía estás asustando a los niños y amenazando la vida de los demás —advierte Mía e intento acercarme a Maya. Mi esposa se acerca a Mía y Maya me da un puñetazo tras otro en el pecho, está furiosa y le tomo de las muñecas, no puede hablar porque está llorando y le abrazo. Solloza durante un par de minutos entre mis brazos y es cuando dice: —¡¿Cómo pudiste hacerme esto?! Emiliano es mi único hijo Emilio, después de él para mí no hay más. Yo sé que fallé en ver las señales, en escucharte y que nunca debí ir a lo legal, pero, yo amo a mi hijo. —Maya, tranquilízate. Cálmate, por favor. —Me estás quita

