Yo me considero una persona feliz, sin embargo, Maya de verdad me quita la felicidad y saca lo peor de mí. Después de reunirme con mi tía conduje a casa. Le di la copia de la revista a Maya y esperé a que dijera algo, a que me explicara lo que estaba pasando.
—Maya, tienes algún comentario.
—¿Por qué estás temblando?—preguntó.
Cuando me enojo paso de enojado a cabreado la quiero matar a alguien o algo. Así que en segundos la felicidad que es usual en mí desaparece y esa persona monstruosa por la que mucha gente paga años de terapia para controlar o los asesinos seriales utilizan de motor para mantenerse.
—Estoy enojado y quiero saber —hice una pausa en un intento por controlar mi tono de voz, pero no lo logré, abrí mi boca igual que siempre, solo que salían gritos—¿¡¡¡DE QUÉ PUTAS ESTÁ HABLANDO ISMAEL!!!?
—Respira.
—NO QUIERO RESPIRAR. QUIERO LA VERDAD.
—Tú y yo no estamos en una relación—me recordó. —Así que he estado yendo a terapia con Ismael, vengo casi todas las semanas y hemos decidido retomarlo, no donde lo dejamos, sino unos pasitos atrás.
—No me importas tú, Maya. Te quise, sin embargo, en el momento en el que saliste de esta casa, desapareciste, ves aquí algo que me recuerde a ti, te he pedido que regresemos —Ella me vio con lágrimas en los ojos. —ni siquiera esas lágrimas me convencen. Yo a ti no te quité nada. Te di la oportunidad de irte y fingir que no pasaba nada y me elegiste. Y también elegiste largarte, no me interesas, me interesa mi hijo o hija, me interesa su bienestar.
—Mi bebé está perfectamente.
—¡Hoy! ¿Y qué planeas? Crees que vas a tomar a mi bebé e irte a vivir con él y con mi hijo. No seas cínica, Maya. No seas cabrona—repliqué.
—Mis decisiones amorosas no tienen por qué afectar a mi hijo.
—Maya, entiende esto. Yo de verdad quiero que mi hijo tenga todo lo que yo tuve y más. No voy a dejarle. No voy a darte la custodia solo porque seas su mamá.
—Los hijos son de la mamá—me recordó la frase popular con la que el gobierno y el universo había apoyado que las mamás tuviesen a cualquier niño sin importar realmente su bienestar. No estoy diciendo que Maya sea una mala madre, únicamente estoy aclarando que el que tenga el poder en esta relación de dar vida no la hace buena mamá y las decisiones que está tomando no van a generarle un bienestar a nadie.
De verdad cree que cualquier otro hombre va a atender a mi hijo como yo.
Y de todos los hombres de la tierra, ¿Maya se piensa que Ismael, el hombre al que dejó una semana antes de casarse, va a sentirse cómodo y feliz cuidando del hijo que concibió en tan solo unos meses de relación con su amante? ¿Tras años de intentar juntos tener un bebé va a dorar a mi hijo, va a cuidar de él?
Yo no puedo perdonarle tanto a una mujer, ni siquiera por todo el amor que sentí en algún momento por Maya, ni siquiera a Giovanna se lo hubiese perdonado.
—Esa frase que acabas de utilizar se la inventó un cajón, falta de huevos, hijodeputa que no quería hacerse responsable de sus hijos, yo quiero cada segundo de su vida en la mía.
Maya se puso en pie y gritó: —¡¡¡NO SE TE OCURRA AMENAZARME!!!
—Te estoy haciendo una promesa—respondí y su bolsa se rompió.
Faltando dos semanas para los nueve meses. Maya fue por servilletas y yo por su bolsa para el hospital.
Mi hijo, Emiliano, nació tras 48 horas de parto.
Emiliano Pieth, así le llamamos, sin segundo apellido porque gané la puesta y no quiero que tenga que recordar que en algún momento tuvo nada que ver con ella.
La cosa es que Emiliano es la mejor excusa que uno puede elegir cuando quiere conocer paz, amor, cuidado, cariño. Los siguientes tres meses de su vida fueron los mejores, Maya y yo logramos quedarnos en un lugar neutro, cuidar de nuestro hijo, pero la felicidad no es eterna, el día que mi hijo cumplió ocho meses su madre fue a dejarlo a mi apartamento y me pidió un par de minutos para hablar.
—Emilio.
—¿Qué? —respondí mientras sacaba al niño de su sillita de auto, mi hijo acomodó su cabeza contra mi cuello y se agarró de mi camisa.
—Voy a casarme con él.
—Felicidades.
—Espero que esto no desate ningún problema entre nosotros.
—No deberían, ¿planean mudarse al extranjero?
—¿Va a ser todo siempre de esta forma? Tú mirándome con desprecio, respondiendo con monosílabas la mayor parte del tiempo.
Mis amigos entraron por la puerta como si fuese su casa y le dieron besos a Emilio. Leonel tomó al niño y lo despegó con suavidad de mi camisa para llevarle a su habitación, Ricky le dio una mirada despectiva a Maya y fue hacia la cocina.
—Si necesitan algo me llamas—dijo y le señalé la puerta.
Maya suspiró y salió de la casa.
Ricky me ofreció una cajita de jugo y los dos reímos. Me dio un abrazo y me recordó:
—Te lo dije.
—Lo sé.
—Millo, tengo la abogada de divorcios y custodias más despiadada del país. —Declaró Ricky.
—¿Quién?
—Su mujer, es la mujer más despiadada del país—respondió Leonel y nos sirvió un plato con semillas. — ¿Tú nunca has pensado en divorciarte de ella?
—La amo, pero mi esposa es de esas con las que te casas hasta el día de tu muerte.
Los tres reímos porque eso es justo lo que él decidió y en realidad, no hay Ricky sin Leticia y viceversa, se aman, son buenos papás y envejecerán juntos.
La puta vida perfecta, con sus altibajos.
—Leticia, tiene un futuro brillante por delante—recalcó Leonel, y los tres estuvimos de cuerdo, si la política no tuviese ese toque machista tan marcado. Podría asegurar que es la próxima presidenta del país. Leticia es inteligente, es una mujer decidida y en su trabajo es implacable, si utilizara ese odio para poder con el que destruye a esposo infiel, madres negligentes y cuando algún m*****o de la familia se apiada de esos pobres niños cuyas padres de familia no van a cambiar por lo mucho que aman a sus hijos.
—Definitivo—Tomé mi celular y la llamé:
—Hola, Let, necesito consultoría.
—Claro, ¿quieres reunirte?
—Tan pronto como sea posible, ¿si?
—Cuándo puedes.
—Ahorita estoy con los niños.
—Tráelos, yo invito a la cena, así disfruto un rato de mis fans.
—¿En una hora y media te parece?