Yo he conocido a Niza, durante cada día me sorprendo con sus habilidades, su dulzura y la amistad que hemos creado, es increíble lo unidos que estamos y cada semana me gusta más y eso es un problema porque en el trabajo parece que todo el mundo quiere a Niza y todos los que pasan quieren algo más que su sonrisa o la forma en la que saluda.
Mi mamá pasó por la oficina y Niza la atención a ella y Emma, es que el clan conformado por las mujeres Pieth, es cosa seria, pero Niza supo manejarlo. Me deshice en besos y piropos para mi mamá, la cual estrena un corte de cabello que mi papá va a sentir que le deja, según sus propias observaciones.
—¿Te aclararon también un poco el tono?
—De chiquita era pelirrojo fuego, es que he estado tomando un pelirrojo viejo.
—Mamá, de dónde sacas tanto. —pregunté entre risas. —Estás guapísima. Eres la mujer más guapa y sexi del planeta.
—Gracias por lo de sexi, que el otro día me compré un liguero, y tu papá... ¿Que si tengo un amante?
—Se pasa.
—Exacto. Yo encendiendo la llama de la pasión.
—El sexo se ha vuelto maravilloso después de la menopausia, es que a veces James se liberaba y yo decía este me preña con el pensamiento o este reguerazo. Yo me cuidaba con el ritmo y la pastilla anticonceptiva.
—¿Tú la científica hacías el ritmo?
—Bueno, sí. Les hacía un rectángulo a mis días fértiles sobre la cajita de pastillas y escribía los días de fertilidad 13,14, 15 que días del calendario, me tomaba la pastilla y le decía no, no, hoy no. —Todas rieron.
Niza regresó con más copas de vino.
—¿Cómo te vas con el cambio Niza?
—Bien —respondió.
—¿Quieres una copa de vino? —preguntó mi mamá.
—No. Gracias. Practico la abstinencia —Mi tía Sofía le hizo unos ojos a mi mamá y a mi tía Emma.
—Tú eres la mamá de Mily que tiene una historia con las drogas—comentó mi tía Emma altamente interesada en el caso y sin importar las seas que mi tía y yo podamos hacer para que cambie de tema.
—Sí, pero no consumo hace diez años nada.
—¿Te desintoxicaste sola? —preguntó Emma y mi tía Sofía le dio un par de golpes la mesa, Emma le volvió a ignorar y Niza sonrió divertida ante el avergonzado rostro de Sofía, mientras mi tía buscaba en la cartera.
—No sé si te interese dar testimonio en grupos de ayuda —comentó mi tía mientras le extendía la tarjeta a Niza, ella la tomó. — Quiero ofrecerte consulta gratis.
—¿En serio?
—Sí, lo has hecho muy bien. Lo que pasa es que cuando uno se obliga a estar sobrio y se aleja por completo no trabaja la parte que nos hace adictos. Yo adoro la cocaína, de verdad que quiero morirme usando coca, sin embargo, sé por qué la usé y por qué no quiero consumir.
—Este es el momento en el que quiero que te retiren la licencia y ten encierren en la cárcel. —Pidió Sofía.
Niza rió y respondió:
—Es que a mí no me gusta la coca, me gusta el vodka y me encanta la heroína. Me intenté matar dos veces, pero como que mi cuerpo estaba muy acostumbrado y dijo que no. —bromeó Niza. —Todo tiene una etapa, estaba pasando por demasiado dolor, no podía afrontarlo y tenía responsabilidades que quería evadir. En realidad, no estaba viviendo. Hay cosas que me gustan más como coser o simplemente montarme en un bus sin destino, a veces veo fotos de Mily en r************* y otras veces me invento historias infantiles y las regalo en los parques.
—¿Escribes?—pregunté.
—No, anestesio niños con historias aburridísimas de animales y dibujos —Niza sonrió.
—Voy a ganarme el pan que la tía Sofía ya va por su segunda copa—dije.
—Es que ustedes son unos acosadores, metiches y locos, ehh—Declaró molesta Sofía. Antes de comenzar a regañar a mi tía Emma y a mi mamá por chismosas y entrometidas, la que le dio un trabajo justo debajo de sus narices, pero ellas son el problema.
Niza regresó para hablarme de algunos planes de vuelos. Me preocupaba un poco dejar a Emiliano, pero mis papás ya habían aceptado tenerle en casa. Le pregunté si estaba lista para estas dos semanas fuera y para nuestra cita con la trabajadora social.
—Sí, sí y sí.
—Sí—bromeé. —¿Por qué somos una pareja falsa hace casi tres meses y no me invitas a tu apartamento?
—Porque las parejas falsas no tienen sexo ni intimidad —los dos reímos. —¿Quieres ir a hacer algo?
—No, de verdad me ayuda a tener una rutina y vamos a estar fuera los próximos días.
—Bien.
Dos horas más tarde Niza se despidió para salir con su hermana, como casi todos los jueves, la situación con su hija parecía no ir bien, y lo que es Olivia, tiene muchas reservas y trata a su hermana como si fuese discapacitada. Le seguí al exterior del edificio, para ir a casa también.
Hoy no sé si el plan es torturarla, pero Sebastian se ha unido a ellas y yo involuntariamente he caminado hacia el grupo.
—Emilio, novio falso de mi hermana—me saludó Olivia antes de estrechar mi mano. Yo saludé a Sebastian con mucho más entusiasmo que a su esposa, es el mejor amigo de mi hermano mayor y el hermano de mi hermano de alguna forma, si Alonso estuviese perdido en un bosque definitivamente Sebastian no dejaría de buscar hasta encontrar su c*****r.
—¿Todo bien, Millo? ¿Cómo va la paternidad?
—Excelente. Más ahora que somos solo nosotros.
—¿Cómo va tu proceso? —preguntó su mujer.
—Bien, la verdad se ve positivo para mí y para mi hijo.
—¿Y el padrastro abusador?
—Trato de no investigar, pero, se están divorciando.
—Está por todas las revistas de la ciudad—Declaró Niza. —Me gustan los chismes.
—Ya veo—Respondí divertido. —¿Me puedo unir? Así no vas de tercera rueda. —comenté y ella sonrió
—Claro, Emilio, me encantaría conocerte —respondió Olivia y señalé mi auto hacia Niza.
Ellos me explicaron que se dirigirían hacia la calle la zona de la de comidas callejeras porque es el favorito de Olivia, comida chatarra. Niza reconoció que le iba más la comida saludable, pero, no quería molestar a su hermana.
Sebastian y Olivia son demasiado distintos, pero, no sé cómo sobreviven con ese carácter intenso que tienen y lo que es Niza, es demasiado calmada para ser siquiera pariente de Olivia, la controladora.
—¿Eres vegana?—preguntó su cuñado.
—Si como carne, de vez en cuando.
—¿No tienes dinero? —preguntó Olivia.
—Tengo un trabajo y me pagan, pero, prefiero comer vegetales que carne.
—¿Tomas vitaminas y suplementos? —preguntó Sebastian.
—Sí, me alimento bien.
—¿Quieren probar? —preguntó Niza y los dos se miraron.
—Bueno, yo como de esto y tú un pedazo de la carne de Sebastian.
Olivia tomó el bocado y lo examinó para poder ver los vegetales que lo conformaban. Niza suspiró y dejó los cubiertos sobre la mesa. La menor de las hermanas finalmente probó los vegetales y fingió una sonrisa.
—Olivia, conviertes esto siempre en un interrogatorio. Es agotador, Mily y tú han sufrido por la decisión que tomé y no voy a dejar de disculparme, pero, no puedo seguir con este juego, en el que me piden una justificación por todo lo que hago en busca de algún defecto. Ustedes no son perfectas.
—Somos buenas personas.
—Las dos han sido groseras y me han ofendido de todas las formas posibles. Tú te has convertido en una mujer clasista y tienes a mi hija igual—respondió Niza y Sebastian saltó en defensa de su esposa.
—Tú eres la drogadicta que hizo que su hermana se prostituyera para pagar una deuda.
—¿Cuánto le debo a su coño? Las cosas no fueron así Olivia, espero cuentes toda esa historia de forma correcta porque no me metí toda esa droga, la iba a vender y ella la tiró por el inodoro. Le dije que nos fuéramos e insistió en quedarse y prostituirse porque aquí la señora del año, es igual que su madre. Puede que yo sea una drogadicta, pero tú no has hecho todo en la vida mejor que yo y así como cambiaste yo igual.
—Niza nos hubiesen encontrado en cualquier lugar.
—Ya, pues te quedaban opciones dejar que me mataran o que yo lo resolviera, y te vendiste a cambio, porque sentías que es el equivalente a que me violaran de pequeñas. Yo no te pedí esto nunca Olivia.
—No dije eso nunca Niza.
—Siempre has sentido lástima por mí y lo sigues haciendo Olivia. Llevo tres meses esperando un mensaje de texto de milena y en su lugar he conocido a todos los Pieth, que creen que me uní a su selecto grupo de drogadictos, a tu esposo que es el rey del dinero y es demasiado para compartir algo que no sean acusaciones contra mí y por último tú, la hija de tu padre, el hombre rico que nos ve como de caridad. Cuando Mily esté lista voy a seguir en Mainvillage esperándole y cuando tú quieras tener una hermana, bienvenida. No voy a sedarte interrogatorio más.
—¿Estás usando de nuevo? —le acusó su hermana y decidí intervenir.
—Si yo tuviese que pasar por su dedo acusador estaría usando de nuevo —repliqué molesto. —¿Qué putas te crees?
—Emilio —intentó decir Niza.
—¡No! Pasas todos los días conmigo y te veo comer bien, trabajar como loca y vamos a yoga dos veces por semana.
—Y en yoga se hizo esos moretones, ¿Quién fue esta vez tu camello o estabas tan drogada que el que te folla de turno te hizo eso?