Esa noche se vuelve una llena de amor, caricias, besos, descubro cada rincón de el, así como el conoce cada una de las partes de mi cuerpo, sus besos me llenan de amor, sus carícias de pasion, cada toque recibido de sus manos está lleno de un calor que recorre todo mi ser. Sebastián me hace suya por varias ocaciones, parece no cansarse, el no parece quejarse del dolor, ahora mismo sólo estamos concentrados en este placer mutuo que nos obsequia nuestros cuerpos. Estoy perdida en el, me fascina poder ser suya al fin, saber que el me ama, que me desea, esto es lo más maravilloso que pudo haberme sucedido. Por la mañana estoy algo adolorida, intento abrir mis ojos, pero me siento tan cansada, al girarme no lo veo a mi lado, y siento una gran desilusión, comienzo a pensar que quiza el no sin

