Esta velada es tan agradable que temo que termine, no deseo que esto sea sólo pasajero, hoy me siento tan bien, que pareciera un sueño. Sebastián y yo charlamos sobre el futuro, sinceramente no creí que esto fuese a suc3der así, que llegaríamos a este punto, hace unos días el me decía que me liberaria de este matrimonio, y ahora el me habla sobre una familia que formaremos, me siento tan feliz que tengo miedo. Veo ahora que mi padre se acerca hacia mi, y saluda a Sebastián. - Príncipe, como se encuentra, veo que está usted mejor, me alegro. - Si, ya poco a poco estaré a la perfección. - Me alegro por usted. Deseo hablar con mi hija, no se si me permita robarsela un momento. - Si, por supuesto, yo espero aquí. Sebastián se sienta un momento, pues parece cansado, con dolor, quisiera

