Narra Pablo. —¡Aléjate de mí! —grité asustado. —¡Por favor! Sentía la sangre deslizarse por mis muñecas para luego caer al suelo, la sensación de dolor estaba en mí, y mi miedo era profundo. —Creí que querías a Amanda —dije asustado. —La quiero, pero de alguna forma tengo que hacer que sea mía —dijo con una voz horrible, que causo un escalofrío en mí, luego sentí un gran dolor en el estómago, me había atravesado con su mano. —Y que mejor que matarlos uno por uno. El sabor a sangre se hizo presente en mi boca, llevé mis manos a mi estómago y comencé a gritar por ayuda, al momento que comencé a alejarme de él. —¡Ahh por favor! ¡Ayuda! La sangre tibia salía por mi herida, puse mis manos ahí, para tratar de detener el sangrado, pero era inútil, me dolía demasiado. —¡Mamá, por favor! —g

