La familia de Evan era muy agradable y a pesar de que él y Marjorie se respetaban, se podían sentir cierta tensión entre ellos de vez en cuando. Alguna palabra que no encajaba en la conversación del todo, a veces ciertas miradas que duraban un poco más de la cuenta, pero no en el buen sentido, no de complicidad o administración, más bien con cierto desprecio o reproche. En realidad esa tensión llegaba más por parte de Evan, él no parecía aceptarla del todo y eso que ella era muy dulce al dirigirse a él, quizá demasiado comprensiva, pasando por alto cualquier desplante que su hijastro le hiciera sin apenas hacerle caso. Por otro lado, estaba el pequeño Ian, quién ponía un toque gracioso a la velada, se veía un niño feliz e inteligente, con ocurrencias muy divertidas que amenazaban la velad

