Aquella noche Marjorie les pidió que se quedaran en la casa para que así ella pudiera preparar a Lia desde la mañana, así que la chica despertó abrazada a su novio en la cama donde habían intimado por primera vez, apenas habían pasado unas semanas y ya parecía que llevaba meses a su lado, estaba tan acostumbrada de su presencia que si se ponía a pensarlo le daban miedo llegar a perderlo. Se abrazó más a él, dejando besos en su cuello mientras inhalaba su aroma, ese que adoraba tener en su cuerpo pegado a su piel porque le hacía pensar en él todo el día. — Buenos días, cariño— dijo Lia mientras besaba lentamente el torso de su novio y bajaba por su abdomen, delineando cada músculo en el descenso hasta sus partes íntimas. El despertar que más adoraba Evan era en los que se encontraba con

