Lia se sentía muy celosa por lo ocurrido durante la reunión, la forma en que todas miraban a Evan la hacia consciente de lo mucho que le gustaban, no el percatarse de como lo miraban, si no lo mucho que le molestaba, lo mucho que sus celos se encendían de un modo en que solo quería asegurarse de que él seguía sintiéndose atraído por ella. Lo empujó al interior del despacho más cercano, poco le importaba que no fuera el suyo y tras cerrar acorraló al CEO de la empresa contra la puerta. Los ojos verdosos de Lia se oscurecieron y tomaron un matiz esmeralda volviéndose un tanto amenazante, recordaba aquel antiguo y famoso escritor ingles que describió ese sentimiento como un monstruo de ojos verdes. Evan Jamás hubiera creído que ver a su novia celosa lo pondría tan duro, es más, jamás creyó

