Él viaje hasta la casa de la playa se le hizo demasiado largo, cada vez que giraba el rostro y lo veía sentía más ganas de besarlo nuevamente ¿Cómo podía ser tan perfectamente guapo? Pero no era solo eso, Evan tenía algo que le hacía acudir a él, como las moscas quedan inevitablemente atrapadas en la miel, Él era miel, perfecta, pura. Lleno de energía y de virtudes, y ella una mosca, así se veía a su lado, no entendía cómo él no era capaz de verlo, era demasiado para alguien como ella. —¿Qué es lo que piensas? — le preguntó llegando a la casa y estacionando el auto. Sintiendo cómo ella no le quitaba la mirada de encima. — Creo que eres muy guapo — respondió segura de lo que decía sin entender muy bien que le había llevado a fijarse en ella. —¿Será que le guste, señorita Taylor?— le pr

