— Dime lo que quieras decirme — dijo ella impaciente porque aquel hombre guardaba demasiados secretos, todo era un sueño para ella, la forma como él la trataba y hasta parecía que realmente se sentía atraído por ella, nadie podía ser tan buen actor. Lia se llevó un trozo de pastel a la boca y luego lo besó dejándole probar el sabor suave derritiéndose en ese beso, con él estaba haciendo tantas cosas que jamás creyó hacer con nadie. — Vamos, no voy a morderte — susurró la chica contra su boca, bajando por su mentón y dejando besos en este, sabía que estaban en un lugar público y que debía controlarse, pero era tenerlo cerca y ser incapaz. — A menos que así lo quieras — murmuró en su oído. Por supuesto que deseaba sentir sus dientes, pensar en eso lo hizo gemir y por supuesto sentir como

