Después de 2 largas horas de que el maestro nos explicara la historia de la música, inició la clase de Historia, algo abrumador.
Y esta clase la tenía con los dos J's, un buen mix ya que ambos son molestos.
Hice el cambio de salón y me ubique en el asiento de en medio, eran asientos compartidos, así que puse la mochila para que Jaden se sentara a mi lado.
- ¿Que hay Jay? - Le hablé cuando lo vi entrar por la puerta.
-Hola-Me contesto secamente y se sentó a mi lado. Él nunca me responde de esa manera, a menos que algo le esté molestando.
- ¿Te pasa algo? ¿Por qué esa actitud?- Le pregunté preocupada y molesta
-No es nada Linds, sólo no dormí bien, es eso. - Miente
- ¿Seguro?
-Lo estoy- Me sonrió, yo sólo le conteste con un "Bien"
La clase de Historia pasó rápido. Se dio por finalizada la clase y todos salieron a descanso, Jaden seguía con un semblante extraño.
El día fue demasiado cansado, hablo del hecho que no podía dormir en clases gracias a la maldita apuesta y al maldito Wetzel.
Algo curioso de mí, es que no tengo que matarme estudiando, solo tengo que leerlo y listo. Seguramente Jason sería igual.
Pasaron 4 semanas y no ocurrió nada interesante, sólo el hecho de que Jason me molestaba cada vez más. Los exámenes comenzarían ésta semana y la rivalidad entre Jason y yo crecía constantemente, al menos por mi parte...
-Lindsay- Escuché a Jaden gritarme en la entrada
- ¿Que hay, jay?- Seguí caminando
-Me preguntaba si querrías estudiar conmigo después de clases, los exámenes comenzarán pronto
-Lo siento Jay, tengo práctica de Voleibol después de clase- Le sonreí y caminé a mi casillero, Jaden y yo nos volvimos distantes, el entró al club de tenis y de ajedrez y yo, gracias a mi competitividad entré a una clase de artes marciales.
En una clase me topé con Jason, primero le vi sorprendido, pero después puso una sonrisa en su rostro.
Debo admitir que es bueno, entreno lunes, miércoles y viernes después de clases; y voleibol los martes y jueves. Solo espero que me toque contra Él, verá que no soy una nena.
Al terminar las clases fui directo al gimnasio para cambiarme. El uniforme era una camisa roja y unos shorts negros, me hice una coleta alta para entrenar y tomé un balón.
-Hey Linds- Me llamó una chica llamada Natalia, entrenaba voleibol conmigo.
-Que hay- Le dije mientras calentaba
-Hoy no habrá práctica, el entrenador enfermó- Bien, sólo esto faltaba
-Genial- Le contesté con sarcasmo
-Deberías irte-Se dio la vuelta y se fue. No pienso irme, ya estoy aquí.
Comencé a lanzar la pelota al lado contrario de la cancha, sentía el sudor correr por mi frente, hasta que alguien me habló desde la parte superior de las gradas.
- Deberías descansar.