Maldito hospital. Maldito olor a desinfectante. Abrí los ojos y vi a Jaden sentado a mi lado. -Hey-Le hablé- Jaden- tomé una almohada y se la aventé. -Auch, Lindsay- Fue hasta mí y me abrazó- ¿Que hacías en ese lugar? -Tranquilízate, estoy viva. -El punto es que pudiste morir. ¿Qué hacías en ese lugar?- Puso una mueca de disgusto. -¿Cómo llegaste aquí?- Le pregunté, había cambiado mi nombre. -Revisaron tu teléfono. Como no encontraron un nombre como "Papá" o "Mamá" o simplemente "Casa" dieron con mi número. Al principio se me hizo un poco raro que hablaran por una Mariel, pero como tenía tu número decidí venir.- Explicó, debo dejar de traer conmigo el celular. -Por cierto...Princesa ¿Porqué pintaste tu cabello?- Le miré mal- Se te ve genial pero...¿Porqué? -Por gusto- Para que no

